LFU



Lo de menos es el informe, plagado por cierto de errores e inexactitudes jurídicas e históricas que producen sonrojo a cualquiera que mínimamente conozca la historia y la legislación sobre el Valle de los Caídos. Lo más grave es que ante la pretensión miserable de profanar el cadáver de un español –pues no olvidemos que la única pretensión de Zapatero es la de humillar a Franco después de muerto- muchos aplaudan como imbéciles espectadores de un circo romano, otros miren para otro lado y algunos otros –para mí los de peor ralea- compren el argumento so pretexto de "salvaguardar" el lugar de culto de la furia inconoclasta del infame gobernante.
Fuese o no su voluntad reposar para siempre allí, el Valle de los Caídos fue concebido y erigido por voluntad de Francisco Franco, como lugar de reconciliación de los caídos en la Guerra. Fue él -y no el viento- quien quiso que reposasen juntos los que mataron y los que murieron y quien puso todo su empeño en que la mayor Cruz de la Cristiandad amparase a todos en su última morada. Además, como fundador de la Abadía Benedictina tenía derecho a ser inhumado en la misma y lo fue según el rito tradicional como cualquier otro laico fundador de un lugar de culto, de cara al altar. Quiso que José Antonio, quien pocas horas antes de su muerte ejemplar escribió “Ojalá fuera la mía la última sangre que se vertiese en discordias civiles. Ojalá que el pueblo español, tan rico en cualquidades entrañables encuentre un día la Patria, el Pan y la Justicia” fuera enterrado allí pues su muerte fue semilla de reconciliación y no de odio. De amor y perdón y no de venganza. Por eso no es un caído más entre muchos –como sugiere el nefando informe-, sino un símbolo de reconciliación que España tiene pendiente de rescatar como uno de los mejores hijos que ha contemplado su Historia.
El Valle de los Caídos debe quedarse como está, igual que el Coliseo romano o la ruinas de Pompeya. Es Historia de España y no es tolerable a estas alturas que la historia se tunee, se adultere o se moldee de forma extemporánea a gusto del que en cada momento ostente el poder. El Valle de los Caídos no se explica sin la figura de Francisco Franco, pues fue su empeño personal honrar para siempre a quienes en una y otra trinchera se inmolaron por España y sin duda el Rey lo tuvo en cuenta cuando ordenó que reposasen allí sus restos para siempre.
Zapatero ha querido borrar el recuerdo de la gesta heroica del Alcázar de Toledo, convertir las Brigadas Internacionales en legiones de arcángeles de la democracia y eliminar cualquier rastro de una época que tanto bien hizo a España. Incapaz de ofrecer un futuro a los españoles ha luchado denodadamente por regresar al pasado para ganar, setenta y cinco años después, una guerra que todos queremos olvidar. Su último y más mezquino deseo era el de humillar póstumamente a Franco exponiendo sus restos a ser objeto de injurias y ataques por parte de mal nacidos como él.
Confío en que nunca logrará su miserable propósito. Pero quedará para siempre, para la historia, el rastro de su iniquidad y también la vergüenza eterna de los estúpidos meapilas que, bajo el pretexto de “salvar” un lugar de culto estaban dispuestos a despojarlo de su esencia y arrodillarse ante el siervo del odio y la venganza a costa de su propia dignidad.
LFU
TÍTULO ORIGINAL | Carnage |
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AÑO | 2011 |
DURACIÓN | 79 min. |
PAÍS | |
DIRECTOR | Roman Polanski |
GUIÓN | Roman Polanski, Yasmina Reza (Obra: Yasmina Reza) |
MÚSICA | Alexandre Desplat |
FOTOGRAFÍA | Pawel Edelman |
REPARTO | Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster, John C. Reilly |
PRODUCTORA | Coproducción Francia-Polonia-Alemania-España; France 2 Cinema / Versatil Cinema /Constantin Film Produktion / SBS Productions / SPI Poland |
WEB OFICIAL | http://www.sonyclassics.com/carnage/ |
PREMIOS | 2011: Festival de Venecia: Sección oficial a concurso |
GÉNERO | Comedia. Drama | Comedia negra |
SINOPSIS | Adaptación de la obra teatral homónima de la autora francesa Yasmina Reza. Ha sido rodada en Europa, pero la historia se desarrolla en Nueva York. En la obra original, los protagonistas son dos matrimonios que se reúnen, en principio de manera civilizada, para hablar de la reciente pelea que han tenido sus hijos en un parque. Pero el encuentro se complicará hasta límites insospechados. (FILMAFFINITY) |
Dos parejas se reúnen para tratar un incidente violento entre sus hijos adolescentes. Es la excusa para un potente texto, radiografía, en parte, de ese occidente opulento, hipócrita y nihilista, ahíto de recursos y silente en respuestas verdaderas al corazón del hombre.
Con brillantez, Polanski resuelve el traslado de las tablas al cine. Estupendo el trabajo de las dos actrices, cada una con un momento distinto de matizada madurez. La réplica masculina, dos secundarios de altísimo nivel, aportan consistencia y verosimilitud dando vida a sus respectivos personajes. Sin duda, Polanski se sintió cómodo con la atmósfera de progresiva tensión que la obra teatral plantea. Sin estridencias y con sentido del humor inocula en la pantalla los ingredientes que hacen de la película, una obra mayor.
El pesimismo sobre las relaciones hombre-mujer, el desengaño de la condición humana y la desesperanza articulan la melodía de fondo que de un tono inicial de amable cortesía, progresivamente acumula tensión, dramatismo y disonancias. El sentido de los diálogos, va progresivamente afilándose y los personajes de forma progresiva abandonan sus máscaras sociales para mostrarse tal cual son, en un progresivo ejercicio de exhibición psicológica, divertido y dramático.
Resulta demoledor el progresivo desmoronamiento de los clichés social-progresistas y sus argumentos derivados de pretendida concordia social, política y familiar cuando se abandona el discurso de lo políticamente correcto y asoman las distintas almas, hambrientas y ayunas de verdad, justicia y bien, no sólo para “el mundo” sino para su minúsculo entorno familiar. Resulta elocuente el eco del silencio sobre lo esencial que recorre toda la película, la única mención a lo trascendente resulta irrespetuosa, precisamente, para ahuyentar rápidamente su presencia. Pero este provocativo silencio y desdén, resulta moral como otras políticas de Polanski. Todo el mundo quiere amar y ser amado con plenitud; quiere tratar y ser tratado con justicia y desea que la sociedad en que viva, así lo reconozca. Ser honrados con el malestar y la desesperanza que produce vivir sin respuestas verdaderas, es un primer servicio a la Verdad.
César Utrera-Molina Gómez
España está en una hora extremadamente crítica. En lo económico y en lo moral, nuestra patria está sufriendo las terribles consecuencias de ocho años de gobiernos sectarios, irresponsables e incompetentes. Para Zapatero no había más prioridad que su proyecto de ingeniería social dirigida a consolidar la supremacía moral de la izquierda mediante la manipulación de la Historia, el ataque a la familia, el ahogamiento de la libertad y el socavamiento de los valores de la civilización cristiana. Ha supeditado la supervivencia de la Nación y del Estado a su ignorante y sectaria radicalidad, gobernando sólo para la mitad de los españoles, provocando un grave desprestigio de instituciones como la fiscalía y el Tribunal Constitucional, convertidas en peones obedientes al servicio de su política sectaria. Ha retrasado de forma irresponsable la adopción de medidas indispensables para la supervivencia económica de España creando una situación pavorosa de desempleo, de desesperanza y de frustración colectiva como nación.
Ante la dramática situación que vive España, no soy partidario de adoptar posiciones dogmáticas, aunque respeto a quienes así lo hacen. Sé muy bien que el Partido Popular no hará, ni mucho menos, la España con la que sueño. Sé que sus muchos complejos en materia social y cultural nos privarán de un cambio de rumbo necesario para contrarrestar el inmenso daño que se ha hecho en las últimas décadas. Sé que seguirán muriendo asesinados cientos de miles de inocentes en el vientre de su madre…. Pero también sé que si hay algo verdaderamente prioritario en esta hora de España, es desalojar a la izquierda del poder, aplicar políticas económicas con sentido común y detener el deterioro moral e institucional de España. Me considero obligado a tratar de impedir que se vaya agrandando el abismo moral en el que han sumido a nuestra patria y de evitar que la incompetencia de sus políticas erráticas desahucie para siempre el futuro de nuestros hijos. Y, por primera vez en muchos años tenemos la oportunidad de infligir una derrota histórica y ejemplarizante al Partido socialista, que bien merecido lo tiene.